Un toroide de SiO y un flujo de gran ángulo asociados a la protoestrella masiva W75N(B)-VLA2

https://ui.adsabs.harvard.edu/abs/2023ApJ…956L..45G/abstract

ALMA ha observado la región de formación estelar W75N(B), que contiene las protoestrellas masivas VLA1, VLA2 y VLA3. VLA2 es una enigmática protoestrella asociada a una envoltura máser de  H2O impulsada por el viento, que ha evolucionado desde un flujo de salida casi isotrópico a uno colimado en sólo 20 años, con la expansión de la envoltura detenida por un obstáculo situado al noreste. Las observaciones de ALMA  en el continuo a 1,3 mm y de la emisión de  H2CO y SiO muestran una región de ∼30″ (∼39.000 UA) de diámetro, con 40 fuentes de continuo compactas, incluyendo VLA1, VLA2 y VLA3. La emisión de  H2CO se distribuye principalmente en una estructura fragmentada alrededor de las tres protoestrellas masivas. La emisión de SiO está muy concentrada en VLA2, lo que indica la presencia de choques muy fuertes generados cerca de esta protoestrella. La emisión de SiO se resuelve en una estructura alargada (0,6 «x 0,3») perpendicular al eje mayor de la máscara impulsada por el viento. La estructura y cinemática de la emisión de SiO son consistentes con un toroide y un flujo de salida de gran ángulo que rodea una masa central de ∼10 M, apoyando así las predicciones teóricas previas sobre la evolución del flujo de salida.

La imagen de esta semana es un auténtico derroche de color y actividad. Se trata de una región de formación estelar relativamente cercana, conocida como IRAS 16562-3959, que se encuentra dentro de la Vía Láctea, en la constelación de Escorpio, a unos 5900 años-luz de la Tierra.
La imagen muestra una nebulosa con estrellas. El centro de la imagen, de arriba a la izquierda y de abajo a la derecha, brilla con luz propia desde donde se están formando nuevas estrellas, y está parcialmente cubierto por polvo oscuro. Capas de gas y polvo de colores se extienden por el resto de la imagen. La nebulosa está salpicada de estrellas en primer plano con grandes picos de difracción.

Las estrellas masivas desempeñan un papel clave en la evolución del universo: son la principal fuente de elementos pesados y afectan al proceso de formación de estrellas y planetas, así como la estructura de las galaxias. Sin embargo, aún no disponemos de un modelo establecido sobre cómo nacen y evolucionan. Un equipo científico internacional, encabezado por el IAA-CSIC, ha observado en infrarrojo a muy alta resolución la región de formación estelar AFGL 5180, cuna de numerosas estrellas masivas, lo que ha permitido realizar un censo de estrellas en la región. Este estudio, que se ha publicado en Astronomy & Astrophysics, también ha revelado numerosos flujos de gas expulsados por las estrellas, así como su compleja morfología.

La última imagen del telescopio espacial James Webb de la NASA, muestra una porción del denso centro de nuestra galaxia con un detalle sin precedentes, incluyendo características nunca antes vistas que los astrónomos aún tienen que explicar. La región de formación estelar, denominada Sagitario C (Sgr C), se encuentra a unos 300 años-luz del agujero negro supermasivo central de la Vía Láctea, Sagitario A*.

Esta espectacular imagen muestra una región llamada G35.2-0.7N, conocida como un semillero de formación de estrellas de gran masa. El tipo de estrellas que se forman aquí son tan masivas que terminarán sus vidas como supernovas destructivas. Sin embargo, incluso cuando se forman, tienen un gran impacto en su entorno. Al menos una estrella de tipo B -el segundo tipo más masivo- acecha en la región de la imagen, y un potente chorro protoestelar que está lanzando hacia nosotros es la fuente del espectacular espectáculo de luces.
La imagen fue tomada con la Wide Field Camera 3 (WFC3), montada en el telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA, y la región G35.2-0.7N se encuentra a unos 7.200 años-luz de la Tierra, en la constelación de Aquila.

Las estrellas de baja masa, como el Sol, se forman a partir de fragmentos de grandes nubes de gas y polvo, que se condensan hasta que se forma un objeto central, o protoestrella, que crece absorbiendo gas de un disco a su alrededor y expulsa el material sobrante a través de dos chorros situados en los polos. Se desconocía, sin embargo, si las estrellas más masivas, que pueden alcanzar decenas de veces la masa del Sol, se forman a través de este mismo mecanismo. Un estudio internacional, liderado por el IAA-CSIC, ha obtenido la imagen más precisa de la protoestrella masiva NIRS3, que no solo parece sugerir que, en efecto, todas las estrellas se forman igual, sino que apunta que esta estrella alterna episodios de acumulación y expulsión de material.

Utilizando el Very Large Array (VLA) y el Atacama Large Millimeter/Submillimeter Array (ALMA), un grupo científico encabezado por el IAA-CSIC ha estudiado la estrella binaria SVS 13, aún en fase embrionaria, y ha proporcionado la mejor descripción disponible hasta ahora de un sistema binario en formación.

El reencuentro con una nebulosa planetaria 30 años después revela cambios y una posible estrella compañera (01/2022)

El Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) lidera un estudio basado en datos del Observatorio de Calar Alto (CAHA), que muestra la variabilidad de la nebulosa planetaria IC4997.

La nebulosa planetaria IC4997

El dramático baile final de las estrellas que comparten envoltura (12/2021)

A diferencia del Sol, la mayoría de las estrellas forman sistemas binarios, en los que dos estrellas giran en torno a un centro común. En ocasiones la distancia entre ambas es tan reducida que una de ellas, al evolucionar y convertirse en gigante roja, engulle a su compañera y comparten envoltura. Un equipo internacional, en el que participa el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), ha estudiado con el telescopio ALMA una muestra de quince estrellas inusuales, y ha hallado que todas ellas habían pasado recientemente por un episodio de este tipo. El hallazgo, publicado en Nature Astronomy, aporta nuevas perspectivas sobre la vida, la muerte y el renacimiento de las estrellas.

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Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto en las nubes de Orión, a 1.500 años luz de distancia, el mayor vivero de estrellas nacientes hasta la fecha. Una suerte de granja estelar que revelará cómo evolucionan y desarrollan la chispa de la que nacen los planetas. Un hallazgo fundamental para desenmarañar el origen de la vida en el que han participado tres investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía, en Granada: Guillem Anglada Pons (Menorca, 1957), Ana Karla Díaz-Rodríguez (Cuba, 1986) y Mayra Osorio (México, 1970).

Un trabajo, encabezado por investigadores del IAA, concluye que la estrella HOPS 108, en la nube molecular de Orión, podría deber su origen al chorro expulsado por una estrella cercana.

Las estrellas de baja masa, como el Sol, se forman a partir de fragmentos de grandes nubes de gas y polvo, que se contraen hasta que se forma un objeto central, o protoestrella, que crece acumulando material mediante un disco en rotación a su alrededor. Simultáneamente, la estrella expulsa el material sobrante a lo largo de su eje polar en forma de un potente chorro, o jet. Se ha propuesto que, en algunos casos, estos jets pueden desencadenar la formación de otras estrellas.

Un equipo internacional de investigación, liderado por una investigadora española del Observatorio de la Costa Azul (Niza, Francia), y en el que participan investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y del Centro de Astrobiología (CAB-INTA), ha observado en directo y por primera vez la transformación de una estrella de masa próxima al Sol en nebulosa planetaria. Este fenómeno clave se consideraba demasiado lento como para ser observado. El trabajo ha sido publicado en The Astrophysical Journal del 10 de junio de 2015.

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El fenómeno de la expulsión colimada de materia -los jets– se produce en objetos astronómicos muy diversos, como estrellas jóvenes, agujeros negros en núcleos de galaxias o estrellas en las últimas etapas de su vida. Sin embargo, aún se desconoce cómo se inician y qué factores determinan su grado de colimación.

La investigación, publicada en la revista Science, cuenta con la participación de investigadores del Institut de Ciències de l’Espai (ICE-CSIC/IEEC)-Institut de Ciències del Cosmos (ICC-UB) y del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y está encabezada por Carlos Carrasco-González (UNAM, México).

Los planetas se forman a partir de discos de gas y polvo que giran en torno a las estrellas jóvenes. Una vez formada la “semilla” del planeta -una pequeña acumulación de polvo-, este agrega material y produce un surco en el disco con la forma de su órbita. Esta etapa de transición entre el disco original y el sistema planetario, difícil de estudiar y aún poco conocida, es, precisamente, lo que ha observado en la estrella HD169142 un equipo de investigadores con participación del Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC).

Un equipo internacional de astrónomos españoles y mexicanos, encabezado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado un estudio que revela la estrecha conexión entre objetos tan diversos como los núcleos activos de galaxias, las estrellas en formación, los púlsares o las enanas marrones. El trabajo se publica esta semana en la revista Science.

El estudio se centra en los chorros de materia a muy alta velocidad que eyectan estos objetos, y constituye una de las primeras evidencias de que se rigen por un mecanismo común gobernado por el campo magnético. Además, es un hallazgo pionero, ya que se trata del primer chorro magnetizado detectado en una estrella en formación.